Abrázate, abracémonos
La incapacidad para pedir perdón y perdonar convierte los a menudo inevitables errores de uno en pesadas piedras de dolor que cargamos a nuestras espaldas (la culpa) o lanzamos a los que se nos acercan (el resentimiento, la intolerancia)
Dejemos reposar las piedras para que devengan arena
Abrázate, abracémonos



Comentarios
Publicar un comentario