El Espíritu,
El Espíritu, cuando se quiere dar a conocer, no
lo hace a través de lo pomposo y ceremonial, ni de nada que venga del exterior
sino que lo realiza por medio del silencio interno y de lo innombrable, como
una fuerza que brota de lo más profundo y se expande por todo nuestro ser,
iluminándolo interiormente y ordenándolo conforme a su arquetipo eterno.
Lo
verdaderamente universal, lo supremo, no tiene dimensiones, ni está sujeto a
ningún tipo de ley terrestre y humana. Anida oculto y secreto en el corazón de
los seres, que sin él carecerían de toda realidad, al igual que la
circunferencia no existiría sin el punto, ni la serie numérica sin la Unidad
aritmética. Así, cuanto más identificados estemos con las cosas de "este
mundo" menos participaremos de la comunión salvífica en el Ser.
F.Gonzalez



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